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¿Cómo trabajaron los deportistas durante cuarentena? - Historias | Revista DONJUAN

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El teletrabajo de los deportistas

El teletrabajo de los deportistas
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Se detuvieron las competencias,pero los deportistas de alto rendimiento no bajaron la guardia. La tecnología y la disciplina marcaron la diferencia.

Tatiana Calderón corría, con un equipo de cuatro mujeres, en el carro número 50 de la escudería Richard Mille Racing Team. Tras 18 horas en la carrera de resistencia, cuidaba cada detalle: se preocupaba por ahorrar la mayor cantidad de combustible para llegar a la meta y, a su vez, por cuidar los neumáticos del carro para no perder tiempo en pits. La carrera fue un éxito. Ganaron siete posiciones. Pero cuando terminó la competencia y su carro cruzó la meta en la posición 18, en vez de bajarse de su monoplaza y salir a celebrar, ella simplemente apagó el simulador, entró a una teleconferencia y se despidió emocionada de sus compañeras.

Era la primera experiencia de la piloto colombiana en la versión virtual de las 24 Horas de Le Mans, una competencia virtual de sim racing que reunió, en medio de la pandemia del 2020, a muchos corredores profesionales de automovilismo que, sin poder volver a las pistas, no querían perder la oportunidad de foguearse con otros competidores. A mediados de junio, ya se cumplen tres meses desde que la mayoría de los eventos deportivos fueron cancelados en el mundo entero: la Champions League quedó suspendida en la segunda fase; la Fórmula 1, que debía comenzar en marzo, quedó aplazada; las carreras de ciclismo quedaron suspendidas y por primera vez desde 1938, cuando comenzaba la Segunda Guerra Mundial, se aplazaron los Juegos Olímpicos, que deberían empezar en Tokio en unas cuantas semanas.

Tatiana Calderón participó desde el simulador que tiene en su casa, en Madrid, de las 24 Horas de Le Mans Virtual, una carrera de resistencia que enfrentó a varios pilotos profesionales durante la pandemia. Foto: Cortesía Tatiana Calderón.

Pero la vida de los deportistas de alto rendimiento no puede detenerse. Eso significaría dar una ventaja inaceptable en cualquier competencia. Pero cuando no se pueden entrenar estrategias de equipo debido a una cuarentena y los gimnasios y los centros especializados cierran de un día para otro, hay que adoptar medidas urgentes para no perder el ritmo.

Cada uno de los deportes trabaja diferentes partes del cuerpo. En el automovilismo, por ejemplo, la condición física debe presentar una paridad en el trabajo de brazos y piernas, pero hay que hacer énfasis en el cuello. En el ciclismo, las piernas y el core (el centro de gravedad del cuerpo) son fundamentales. Los futbolistas, por su parte, lo que más buscan fortalecer son sus piernas, pero también trabajan brazos y abdomen para no descompensar la fuerza de su cuerpo. Y cuando no hay máquinas de gimnasio disponibles, el ejercicio funcional, que usa el peso del propio cuerpo como resistencia, es la clave.

Tatiana Calderón, por ejemplo, ya estaba instalada en Japón para empezar su temporada 2020 en la Súper Fórmula Japonesa con el equipo Drago Corse de Honda, una categoría en la que compiten carros con características similares a las de la Fórmula 2 que logran casi la misma velocidad de un monoplaza de la Fórmula 1. Sin embargo, las carreras comenzaron a aplazarse y el 2 de abril, en un cambio abrupto de planes, tuvo que tomar un avión para regresar a su casa, en Madrid. No fue fácil atravesar los aeropuertos cerrados: cuando llegó a la terminal de Barajas, que normalmente es uno de los más congestionados de Europa, publicó en sus redes sociales una foto de las pantallas del aeropuerto que anunciaban la llegada de un solo vuelo, el de ella. Pero logró darle la vuelta a la situación y hoy dice que, en términos emocionales, ha sido clave poder pasar tanto tiempo en su casa: “Nunca antes había trabajado tan bien y tan constante como ahora”. Los aviones, los eventos con patrocinadores y los desplazamientos para las pruebas y la competencia le quitaban ritmo de preparación, pero la cuarentena le ha servido para dedicarles un tiempo más consciente a su alimentación y su recuperación.

La coordinación y los reflejos han sido las tareas principales de Tatiana durante estos días de cuarentena. Sus días pasan sobre un ‘fitball’, un enorme balón inflable que ayuda a desarrollar el equilibrio; también utiliza raquetas de ping-pong para ejercicios de concentración y reflejos, y, sobre todo, trabaja con la Technogym F1 Training Machine, una jaula mecánica que simula la cabina de un monoplaza rodeada por poleas y enormes pesas que se conectan con un casco, para simular la fuerza que puede recibir un atleta que toma una curva a máxima velocidad. La máquina se especializa en entrenar el cuello para resistir las fuerzas G a las que están sometidos los pilotos profesionales. Y ella tiene todo esto en su casa.

Los simuladores son la última pieza de su entrenamiento. Y aunque Tatiana reconoce que la experiencia se aleja del desgaste físico y la adrenalina, sabe que es importante mantenerse a tono con las pistas, medir el carácter de sus competidores y sentir, así sea en una pantalla, lo que se siente recorrer un circuito.

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Zwift es una aplicación que se conecta con algunos rodillos –las máquinas que permiten ajustar una bicicleta real para hacer un entrenamiento estático a través de cargas en el eje trasero– y coordina la resistencia de ellos, con el fin de simular la altimetría de un recorrido real. Además, ofrece una interfaz de video que recrea paisajes o situaciones de carrera, o permite realizar entrenamientos grupales: en abril, por ejemplo, Mark Cavendish hizo un recorrido, invitó a sus fans y de repente se vio rodeado de un pelotón de 4.000 ciclistas alrededor del mundo que querían pedalear a su ritmo. La aplicación, además, recoge todos los datos técnicos de rendimiento: cuántos vatios por kilogramo logró mover el ciclista, cuántas calorías quemó y cuál fue su promedio de velocidad y de cadencia (pedalazos por minuto).

Lorena Adarve, médica deportóloga del UAE Team Colombia –un proyecto de formación de ciclistas juveniles que se presentó a principios de año, pero que por la pandemia no ha podido estrenarse en competencia– les hace seguimiento médico a quince corredores sub-23 durante el aislamiento obligatorio en Colombia. Sus consultas son a través de videollamadas: se conecta de manera individual con cada uno de los ciclistas para hacerles el seguimiento médico, y aunque apenas tuvo un par de días con ellos antes de que se decretara la cuarentena obligatoria en Colombia, la rutina los ha mantenido unidos como equipo. Ella divide su trabajo en tres fases: la primera es un trabajo psicológico, que implica manejar las tensiones emocionales que trae la pandemia; la segunda es física, e incluye un plan de entrenamiento funcional propuesto por el director deportivo junto con toda la preparación sobre la bicicleta, basada en simuladores o rodillos, para trabajar en detalles como la postura y el equilibrio, y la tercera es la planeación de la dieta. Todo se diseña con la idea de reducir al máximo el impacto del aislamiento sobre el rendimiento de los deportistas.

El Technogym F1 Training Machine es un aparato que simula la cabina de un monoplaza y, a través de un sistema de poleas y cables conectados al casco, permite ejercitar los músculos del cuello para aguantar las fuerzas G de las carreras reales. Foto: Technogym.

Sin embargo, llevar el impacto a cero no es fácil. Luis Fernando Saldarriaga, director deportivo y formador de ciclistas como Nairo Quintana, Esteban Chaves y Sergio Higuita, asegura que la cuarentena es una oportunidad para trabajar el comportamiento de cada ciclista como individuo, pero el punto débil es la preparación de equipo. Aunque el ciclismo parece ser un deporte individual, el trabajo en equipo es indispensable para lograr títulos y la táctica solo se puede pulir en las carreteras. Además, añade que los simuladores son útiles solo como complemento: “El ciclismo se fundamenta en un principio básico de la física: vencer la resistencia al aire y al clima, algo que solo se encuentra cuando estás frente al viento”, dice. “Si un ciclista deja de trabajar fuerza por una semana, puede perder entre el 3 y el 4 por ciento de la composición muscular que usa al momento de pedalear”.

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En pantaloneta y camiseta sin mangas, el defensa central Jhon Janer Lucumí trabaja desde la sala de su casa en Genk, Bélgica. El jugador sigue uno a uno los ejercicios que Yamil Hurtado, su preparador físico personal, le propone desde Ciudad de México, al otro lado de la pantalla de su iPad. Lucumí es creativo: usa su sofá como apoyo, hace equilibrio con un balón de fútbol que está por ahí y sigue al detalle las rutinas diseñadas exclusivamente para que su forma física no se afecte por no salir a entrenar durante la cuarentena.

Yamil Hurtado trabaja desde hace varios años con reconocidos futbolistas colombianos. Es el preparador físico de Duván Zapata, Roger Martínez, Jeison Murillo, Jhon Janer Lucumí y Rafael Santos Borré. Su vida transcurría entre aeropuertos: Bérgamo, Buenos Aires, Vigo, Bruselas. Hoy, sin embargo, desde su apartamento en México, arma intensas sesiones con los futbolistas que trabajan con él. Para él, lo físico es importante, pero en este momento lo mental es lo realmente esencial: “Hay que tener la cabeza clara para que el encierro no traiga consecuencias para los deportistas”, dice.

Para Hurtado, el cambio en las maneras de entrenamiento en futbolistas ha sido significativo. Ellos estaban acostumbrados a hacerlo de manera grupal, hacía parte de su estilo de vida, y en muy pocos momentos –solo en vacaciones o durante una lesión– había que intensificar el trabajo individual. Lo positivo, según Hurtado, es que el tiempo le ha permitido resultados detallados y específicos que muchos futbolistas esperaban, pero que no habían podido lograr. “Estoy seguro de que estas maneras de trabajo van a quedarse y que cada jugador va a intentar intensificar su trabajo físico individual; claro, sin dejar de lado la importancia del trabajo de grupo”.

La única preocupación, para Hurtado, son las lesiones que se puedan generar cuando regresen las competencias: el nivel de intensidad en una cancha no se compara con el que se puede lograr con un trabajo riguroso desde casa. ¿La forma de entrenar va a cambiar? La respuesta es que no es posible: la única manera de automatizar movimientos, de recuperar un balón o de poner un pase preciso de un lado a otro de la cancha es entrenando en campo abierto. El resto, simplemente, es un complemento.

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Todo aquel que se haya subido a una bicicleta en algún momento de su vida ha imaginado, en los momentos de más esfuerzo, estar a punto de coronar un premio en montaña. De repente, la calle de una ciudad se convierte en un estrecho camino con vallas publicitarias a los lados y un montón de personas que corren al lado gritando: “Dale, dale, dale”. Es cuando llegan las fuerzas para bajar el plato, subir el piñón, pararse en pedales y realizar un ataque letal. Atrás quedan los oponentes, que intentan sin éxito seguir el ritmo, hasta que unos metros después está la meta y las cámaras de prensa que captan justo el momento en que el ciclista levanta los brazos capturando la victoria.
Entonces, se vuelve a la realidad, a la cumbre del entrenamiento donde no hay mayor recompensa que un sorbo de la carimañola y el disfrute de la bajada. No sucedió nada, no se hizo historia, pero hubo una visualización; un truco que, últimamente, se ha vuelto vital para preparar mentalmente a los deportistas.

Aplicaciones de simulación de ciclismo, como Zwift, permiten hacer entrenamientos en escenarios que copian trayectos reales y participar en eventos colectivos que lideran ciclistas profesionales. Foto: Zwift.

Xavier Feuillée es el entrenador personal de Tatiana Calderón. Con él, ella coordina la rutina de trabajo de cada día. En sesiones virtuales, a través de videollamadas, Feuillée le pregunta cuáles eran las expectativas que tenía para la temporada que estuvo a punto de comenzar, qué le llamaba la atención del carro que iba a manejar –y que solo pudo probar una vez, a principios de marzo–. Entonces le pide pensar en la última carrera de la temporada. Para Tatiana, las visualizaciones desarrollan la capacidad de apropiarse de los pensamientos y, a través de ellas, puede ver los logros y las metas específicas que quiere conseguir. También sirve para pulir la toma de decisiones en diferentes situaciones de carrera: pensar en ellas puede fortalecer una acción al momento de tener que reaccionar bajo presión.
Pero nadie había visualizado algo como la pandemia.

Sin embargo, todos los que están directamente implicados con el deporte sí ven claramente el día de su regreso: cuando la tribuna de la piscina en el Gran Premio de Mónaco grite de emoción cuando se dé un sobrepaso inesperado; cuando la tribuna popular de La Bombonera vuelva a latir al ritmo de los tambores de “La 12” para uno de los partidos decisivos de la Copa Libertadores; cuando haya 21 kilómetros de aficionados gritando alrededor de los ciclistas que asciendan el Col de la Loze, en los Alpes, durante el Tour de Francia, para ver un ataque trepidante de algún colombiano que sale por el sueño amarillo.

Si los días de confinamiento nos llevaron a visualizar esos momentos, es porque van a llegar. Los deportistas están listos para lograrlo.

SEBASTIÁN HEREDIA
REVISTA DONJUAN
EDICIÓN 159 - JUNIO 2020

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