/local/docs-revistadonjuan/historias/ARTICULO-WEB-ARTICULOS_DJ_2015-16882327.html
Anthony Bourdain, el chef que rompió fronteras - Historias | Revista DONJUAN

Historias Modelos, Sexo, Moda y Estilo de Vida para Hombres - revistadonjuan.com

Anthony Bourdain, el chef que rompió fronteras

Anthony Bourdain, el chef que rompió fronteras
- Autor:

Anthony Bourdain logró que toda una generación se enamorara de la comida.

Parece la escena de una película de Fellini: un hombre vestido con traje y sombrero camina amenazante por una playa de Roma en blanco y negro. Es el preludio de un tiroteo entre mafiosos, o al menos eso creen los que están viendo el televisor. Hasta que el hombre llega a una mesa y pide un negroni.

Anthony Bourdain fue un genio. Llenaba sus programas de referencias culturales hacia el cine o hacia la música y de una manera muy sutil hizo que la gente que lo seguía por televisión le perdiera el miedo a la comida. Gracias a programas como No Reservations y Parts Unknown la gente aprecia hoy comer en las plazas de mercado y pide la carne en término medio o azul, como es debido. Y gracias él la generación que les toma fotos a la comida sabe quién es Federico Fellini. Ante todo, Bourdain fue un escritor magnífico: se publicaron una docena de libros suyos, como
Confesiones de un chef, En crudo y Malos Tragos. En ellos reflexionó sobre su vida, sobre el mundo o sobre cualquier cosa que le venía a la cabeza. Su primer ensayo, que publicó en The New Yorker en 1999, definió el estilo de su voz: “La buena comida, el buen comer, es solo sobre  sangre y órganos, crueldad y decadencia. Es sobre grasas de cerdo ricas en sodio, quesos apestosos con triple crema, las glándulas tiernas y los hígados suaves de animales jóvenes. La gastronomía es la ciencia del dolor”. ¿Alguien podría haberlo descrito mejor?

Su virtud fue que nunca calló nada. Así era él: le daba igual escribir cuánto disfrutaba una cerveza fría o cuánto temía que su hija y toda la generación de niños terminara adicta a la comida chatarra gracias al marketing de las cajitas felices. Por eso, una vez, escribió en un ensayo la clave perfecta para evitarlo: contarles a los niños pequeñas mentiras, como que el payaso de la cadena de hamburguesas más grande del mundo tenía la cabeza llena de piojos. Genio.

Chicas DJLo que más le gusta ver